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Miércoles, 20 Mayo 2020 12:19

AMIP - ENFOQUE BÍBLICO EN TIEMPOS DE CRISIS. Asociación Misionera de Iglesias Pentecostales Destacado

Escrito por Pastor Manuel Bello
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"Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ¡ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz," Lucas 17:12-15

La definición más sencilla de Crisis es esta: "Situación difícil de una persona o una cosa".

En la BIBLIA no encontramos este término, pero sí vemos momentos difíciles vividos por diferentes personajes en el texto bíblico. Lo más lógico ante las crisis es el ahogarse entre sentimientos negativos. Nuestra mente divaga en un brumoso mar de dudas, temores e interrogantes.

Pero, debe haber una diferencia abismal entre los que tenemos "los ojos puestos en Jesús", y aquellos que no le conocen. Para quienes han "edificado sobre la Roca" dice el Señor que: "cualquiera que, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente..." Quiere decir que las crisis pueden fortalecer nuestros músculos espirituales, contribuyen a nuestro crecimiento y nos llevan a tomar decisiones impensables.

Las crisis son oportunidades que nos brinda la vida para sacar las capacidades y recursos que hemos acumulado leyendo, estudiando, meditando y guardando la palabra de Dios.

"Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento... " Oseas 4:6

Definitivamente, las crisis nos ayudan a sabernos ubicar frente a las propias y ajenas, y darnos cuenta de cuál es nuestra relación con Dios. En los momentos de crisis afloran las debilidades y fortalezas en el ser humano.

Hoy tenemos un sinnúmero de recetas, opiniones, nuevas revelaciones (creemos que Dios habla en todo tiempo), pero es importante saber que: "tenemos la palabra profética más segura..."

En estos días ha habido tantas cosas hasta llegar a la superstición, pues, alguien recibió una "visión" para que se buscara un pelo que todo el que lo buscare lo encontrará, y que haciendo un té se recibía sanidad.

Otros no creen en la realidad de la pandemia, ni tampoco le temen, pues están protegidos, es cierto: “Dios es nuestro Amparo y fortaleza...", pero: “sea que vivamos o que muramos, somos del Señor..."

Las instrucciones que encontramos en el Antiguo Testamento dadas por el Señor, solamente pensamos que cumplían como normas de limpieza espiritual, pero encontramos en la escritura que Dios también se preocupó por el pueblo por su salud física, por eso encontramos una ordenanza de salud pública que hoy, todavía en muchos pueblos están tomando en cuenta. DEUT.23:13, nos dice: "Tendrás también entre tus armas una estaca; y cuando estuvieres allí fuera, cavarás con ella, y luego al volverte cubrirás tu excremento."

La porción bíblica, con la cual iniciamos esta breve reseña, nos muestra una situación que se remonta a Levítico capítulo 13, pues correspondía a los sacerdotes certificar, luego de cumplir con ciertas medidas protocolares.

Las personas que tuvieran afecciones cutáneas debían presentarse al sacerdote, quien tenía la autoridad de determinar si la afección era o no lepra. Primero tenía que examinar al paciente y si daba notación de posible enfermedad, encerraba a la persona por 7 días (CUARENTENA), Al término del período de encerramiento volvía a realizar el examen de rigor, si todavía no se podía determinar que había o no enfermedad, volvía a encerrarlo por otro período, al término del mismo volvía a examinar, y si la llaga se había extendido, lo declaraba inmundo, por lo que era expulsado de la comunidad a los fines de que no contaminara a otro.

Es por esta razón que el Señor, al oír el clamor a gran voz de los diez leprosos, que mantuvieron la "distancia social" como demandaba la ley, cien pies de separación, la cual Cristo no violentó, sino que ordenó a los diez presentarse al sacerdote quien era la persona que tenía la autoridad de declarar sano a un leproso.

Es decir, que nosotros no estamos exentos de cumplir nuestra responsabilidad de observar las disposiciones de los organismos competentes. Decía: Terencio Africano: " soy hombre, nada humano me es ajeno..." Nos toca a nosotros los cristianos seguir entendiendo que en momentos de crisis: "Alzaré mis ojos a los montes de dónde vendrá mi socorro?" Nuestra confianza está puesta en el Señor y seguiremos firmes en los principios de la Palabra de Dios.

Visto 921 veces Modificado por última vez en Miércoles, 20 Mayo 2020 13:40

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