Para ser cristiano sólo es posible mediante la fe, si perdemos la fe en Cristo, en las horas de pruebas y dificultades, nos hundiremos como Pedro. Tener fe no significa estar libre de problemas, significa que tenemos la capacidad y el poder para enfrentar esas dificultades repentinas y cotidianas, en nuestras vidas. Mantener la fe en Cristo es mantener la comunión con Él, es disfrutar de una verdadera relación con Dios, avivada y sostenida por medio de la adoración, la oración y la sujeción amorosa a su voluntad, revelada en la Palabra de Dios.
La vida del cristiano es victoriosa en toda circunstancia y debemos gozarnos por esos momentos de gran bendición y abundancia, manteniendo fidelidad y gratitud al Señor, pero sin olvidar que también habrán momentos de tribulación, de angustia o persecución; también es posible que algunos padezcan escasez, hambre, desnudez, peligro y otros amenazas de muerte, como en más de una ocasión en lo personal me ha sucedido, por causa del evangelio, pero estemos seguros y confiados que "en todas estas cosas somos más que vencedores, por medio de Aquél que nos amó" Romanos 8:37.