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Lunes, 26 Octubre 2020 09:16

AMIP - ESTUDIOS TEMÁTICOS - LO QUE DIOS MIRA EN NOSOTROS Destacado

Escrito por THALIA FORASTIERI, MAESTRA IGLESIA CAPARRA
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FONDO BIBLICO: 1 SAMUEL 16:7 16:7 Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.

INTRODUCCION

El verso que acabamos de leer es uno de los que más se emplean en la actualidad para justificar la forma y apariencia externa que adoptan muchos llamados creyentes, tanto en un sentido doctrinal liviano como con una actitud retadora y hasta prepotente. Encontramos a creyentes en iglesias liberales que han hecho de ese verso su modo de justificación para su apariencia personal llena de vanidad. Y hasta sin pudor ni modestia, usan ropa ceñida, escotes, prendas de todo tipo y con una apariencia personal que al ser comparada con la forma de vestir del mundo, lamentablemente no hace ninguna diferencia. Tenemos ante nosotros una tentadora

INTERPRETACION QUE SE ACOMADA AL VESTIR MUNDANO DE MUCHOS LLAMADOS CRISTIANOS

Lamentablemente vivimos en un mundo lleno de estereotipos y de imágenes en el cual la apariencia física es muy importante. Desde pequeños aprendemos que si tenemos una buena estatura, el peso ideal y cuidamos mucho nuestra apariencia, entonces tendremos más posibilidades de triunfar y alcanzar las metas que deseamos, y no solamente en el área sentimental, sino profesional, laboral y social. Pero Dios no ve las cosas como las vemos nosotros. Dios busca algo más allá de lo que por lo general buscamos en una persona.

Es necesario entonces que sepamos interpretar correctamente este pasaje dentro del contexto general de la Biblia y sus enseñanzas fundamentales. Si comenzamos en el libro de Génesis, encontraremos en el origen del vestido, lo que Dios mismo estableció para el hombre a raíz del pecado de Adán y Eva. Contrario a lo que el hombre determino al ver su desnudez, en el siguiente texto encontramos lo que Dios hizo.

LECTURA

Génesis 3:21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.

Notemos que dice túnicas de pieles; no tapa rabos como lo eran los que ellos mismos se hicieron con hojas de higueras, y como todavía se pretende que se usen hoy.

¿Qué nos indica este acto de Dios?

Nos indica que el Señor si toma en cuenta nuestro modo de vestir y nuestra apariencia personal, contrario a lo que muchos cristianos pretenden señalar e interpretar con el verso antes mencionado. Piensan, aplican e interpretan el verso queriendo decir que a Dios no le importa la forma de vestir nuestra, ni nuestra apariencia personal.

Preguntamos entonces:

¿Por qué Dios se tomó el cuidado de vestir a Adán y Eva, y no les dejo con hojas de higuera?

Es obvio que no se trata solo del vestido original diseñado por Dios, sino que mas adelante ante el pueblo escogido, Dios determinó que para ser real sacerdocio y nación santa, debía ser elaborada cada pieza de ropa que debían de usar los que habrían de servirle en el Tabernáculo. Este vivo ejemplo lo encontramos en el libro de Éxodo; y la manera tan especifica en la que Dios demanda el vestir sacerdotal, para ministrar ante Su presencia, nos muestra con claridad la importancia que El le dio y le da a la apariencia externa de aquellos que han sido escogidos como Sus hijos para ser Su pueblo santo.

Desde el libro de Éxodo encontramos lo siguiente:

Exodo28:1 Harás llegar delante de ti a Aarón tu hermano, y a sus hijos consigo, de entre los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes; a Aarón y a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar hijos de Aarón.

28:2 Y harás vestiduras sagradas a Aarón tu hermano, para honra y hermosura.

28:3 Y tú hablarás a todos los sabios de corazón, a quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría, para que hagan las vestiduras de Aarón, para consagrarle para que sea mi sacerdote.

28:4 Las vestiduras que harán son estas: el pectoral, el efod, el manto, la túnica bordada, la mitra y el cinturón. Hagan, pues, las vestiduras sagradas para Aarón tu hermano, y para sus hijos, para que sean mis sacerdotes.

La Importancia de las Vestiduras: ASUNTO DE Vida o Muerte.

Uno de los factores mas ignorados, en las experiencias del tabernáculo que

Dios ordenó para ser edificado a fin de recibir la adoración del pueblo de

Israel, es el significado de las vestiduras sacerdotales. Cuando nuestro Señor ordenó la construcción del tabernáculo, para que el sacerdote pudiera entrar delante de la presencia de Dios, debía estar debidamente cubierto con la vestidura sacerdotal, y esto era cuestión de Vida o Muerte.

Y según las instrucciones divinas, se apartó a la tribu de Leví para el servicio

del santuario. En tiempos anteriores, cada hombre había sido sacerdote en

su propia casa. En los días de Abrahán, por derecho de nacimiento, el

sacerdocio recaía en el hijo mayor. Ahora, en vez del primogénito de todo

Israel, el Señor apartó a la tribu de Leví para la obra del santuario. Mediante

este señalado honor, Dios manifestó su aprobación por la fidelidad de los

levitas, tanto por haber cumplido fielmente su servicio como por haber

ejecutado sus juicios cuando el resto de las tribus apostataron al rendir culto

al becerro de oro. El sacerdocio, no obstante, se restringió a la familia de

Aarón. Este y sus hijos fueron los únicos a quienes se les permitió oficiar

ante el Señor; al resto de la tribu se les encargó el cuidado del tabernáculo y

su mobiliario. Además, debían ayudar a los sacerdotes en su ministerio, pero

no podían ofrecer sacrificios, ni quemar incienso, ni mirar los utensilios

sagrados hasta que estuviesen cubiertos. Hoy cada hijo que Dios ha ungido

y separado para El, debe vestirse no por las apariencias sino conforme a lo

que Dios le haya pedido. Y el Señor que mira nuestros corazones, sabe

cómo, cuándo, y que pedirnos en lo que a lo externo se refiere.

Testimonio: pintura de ojos, pantalones, ejemplo de ropa que a El le agrada.

Se designó para los sacerdotes un traje especial, que concordaba con su

oficio

El testimonio del pastor-bigote

Por lo tanto la vestidura sacerdotal representa la importancia de tener vida o muerte espiritual. También nos muestra que el significado de la vestidura es la Justicia, que es la forma de actuar de Dios. Todos sabemos que Dios es amor; pero su manera de actuar siempre es la Justicia; por lo tanto Dios es en su naturaleza o carácter principal, es Amor; y en su forma de actuar es Justo. Dios no tolera la injusticia sino que la aborrece. Y si el hombre se presenta delante de Él, debe estar cubierto de Su Justicia. Por lo tanto las vestiduras significan la Justicia de Dios. De modo que, cuando ellos se vestían de la Justicia entonces ellos eran vistos como justos, y el concepto es que la Justicia de Dios los vestía y esto les permitía ministrar delante de Su presencia. La Justicia de Dios era una forma de cubrir las imperfecciones y pecados. Y si pensamos en que Dios no mira nuestra apariencia física, sino nuestros corazones y nada más, entonces debemos dejar a un lado nuestro vestir en santidad, y sobre todo, eliminar lo que en el siguiente verso, Dios mismo revelo a Juan en el libro de Apocalipsis, refiriéndose a la iglesia que Jesucristo ha de tomar por esposa.

Apocalipsis 19:8 Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

INTERPRETACION DEL TEXTO

Hay unos principios fundamentales que no podemos pasar por alto a la hora de interpretar y emplear un texto en la Biblia. Y a pesar de que los hemos mencionado, cuando Dios mira el corazón, ¿Qué es lo que realmente estará viendo en cada uno de nosotros?

El corazón es el centro de nuestras emociones, y por tanto es para nuestro Dios como un libro abierto de lo que realmente somos, el cual El puede leer sin equivocarse, para interpretar lo que realmente estamos sintiendo y pensando.

¿Se han encontrado en alguna ocasión a personas a las que les pueden interpretar la entonación de su voz y descubrir que aunque se nos dice que de la abundancia del corazón habla la boca, no siempre es así?

Nos encontramos a todo tipo de personas en nuestro caminar cristiano, aun dentro de las iglesias:

Personas cuya apariencia nos puede engañar, pero como Dios mira el corazón, nos ha dado el don de discernimiento para descubrir lo que realmente son: sinceros o hipócritas y engañadores, veraces o mentirosos, necesitados o manipuladores, entre muchos mas.

Es realmente asombroso como hay creyentes que carecen o no usan los dones del Espíritu que se les han concedido, para caer en prisiones de maldad. Por un lado, La Escritura nos dice que nuestra belleza no debe proceder del adorno externo, tales como peinados ostentosos y el uso de joyas de oro o vestidos lujosos que llaman la atención sobre nosotros. Más bien, debe ser la de nuestro ser interior, en la belleza inmarcesible de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. (1

Pedro 3:1-4)

3:1 Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas,

3:2 considerando vuestra conducta casta y respetuosa.

3:3 Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos,

3:4 sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. 3:5 Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos;

1.Por otro lado, muy a menudo nos fijamos en lo que podemos ver en el exterior – belleza, talento, fama, etc., pero Dios ve directamente al corazón – los motivos, intenciones y el carácter.

Por desgracia, vivimos en un mundo superficial donde la gente juzga por la apariencia, pero no conforme a la justicia de Dios. Lo ideal seria decir que esto es algo que no hacemos, y que miramos más allá de lo que está en el exterior, pero prácticamente todos estamos influenciados por la apariencia. Es por tanto necesario que aprendamos de lo que Su Palabra nos dice en cuanto a este asunto.

Vayamos ahora al pasaje directo donde se encuentra nuestro verso en estudio, y entremos a:1 Samuel 16:7

Porque Jehová no mira lo que mira el hombre, pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.” – 1

Samuel 16:7

Es cierto que Dios no se basa en nuestra apariencia externa para juzgarnos. Es lo que hay en el interior lo que le importa a Él. Pero al mismo tiempo podemos ver en este pasaje como a un hombre de Dios como lo fue Samuel, tuvo necesidad de tener los dones del Espíritu, para poder discernir y mirar lo que Dios mira.

¿Qué llevo al profeta y sacerdote Samuel a buscar rey para Israel, según 1 Sam.16:1-3?

LECTURA

16:1 Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey. 16:2 Y dijo Samuel: ¿Cómo iré? Si Saúl lo supiera, me mataría. Jehová respondió: Toma contigo una becerra de la vacada, y di: A ofrecer sacrificio a Jehová he venido.

16:3 Y llama a Isaí al sacrificio, y yo te enseñaré lo que has de hacer; y me ungirás al que yo te dijere.

Samuel recibió instrucciones de parte de Dios para ungir un nuevo rey para Israel, debido a la caída de Saúl. Eso no significa que Samuel no sufriera ante la condición de Saúl, primer rey humanamente hablando. Pero tampoco Dios lo quería llorando por el descarriado todo el tiempo. En muchos de nuestros hogares hay descarriados. Y pueden ocasionarnos dolores y sufrimiento, sobre todo cuando estamos conscientes de que a causa de su condición les puede sorprender la venida del Señor. Pero al ver Dios en nuestros corazones, hay momentos en que El mismo nos insta a dejar de llorar y de sufrir, sino a saber esperar y acatar Su voluntad, confiando en que El hará Su obra en Su tiempo.

¿Qué determinó Dios hacer con Saúl?

Dios desechó a Saúl por su desobediencia y su hipocresía. Porque Dios desecha al ver las intenciones del corazón, aun cuando las apariencias digan otra cosa. Esperamos que nadie sea desechado y alcance Su misericordia mientras haya aliento de vida y esperanza.

¿Qué tenía que hacer Samuel al temer ante la represalia de Saúl? A Samuel le correspondía ir a ofrecer sacrificio a Jehová. No debía dejarse llevar por sus emociones o preferencias.

LECTURA

16:4 Hizo, pues, Samuel como le dijo Jehová; y luego que él llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a recibirle con miedo, y dijeron: ¿Es pacífica tu venida?

16:5 El respondió: Sí, vengo a ofrecer sacrificio a Jehová; santificaos, y venid conmigo al sacrificio. Y santificando él a Isaí y a sus hijos, los llamó al sacrificio.

Son muchas las ocasiones en las que nuestro corazón nos traiciona, y se va tras las emociones fuertes y lazos como los de padres e hijos, para no atender la realidad de lo que Dios nos deja ver cuando oramos y tomamos decisiones a favor de lo que Dios esta repudiando de los que están en pecado. Cuidemos y guardemos sobre toda cosa guardada, a nuestro corazón.

LECTURA

16:6 Y aconteció que cuando ellos vinieron, él vio a Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido.

16:7 Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.

Incluso Samuel se dejo llevar por la apariencia física del primer hijo de Isai. Al encontrarse con el primer hijo de Isaí, Eliab. Samuel inmediatamente asumió que de cierto delante de Jehová estaba su ungido. Pero Jehová respondió a Samuel: “No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado.“ (1 Samuel 16:6-7)

Como se puede ver desde la perspectiva de Dios, la apariencia externa no es la mejor manera de juzgar a una persona. Hay un viejo dicho que dice ‘no juzgues un libro por su cubierta.’ Su significado es simple, la apariencia de una persona, o bien sus atributos físicos o ropa, no son indicación de su interior. Tenemos que tener mucho cuidado porque la apariencia externa puede ser muy engañosa. Hay gente en este mundo que muchos consideran hermosos por fuera, pero su interior no coincide con su belleza exterior temporal. “Engañosa es la gracia, y vana la hermosura, pero la mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.” (Proverbios 31:30) Jesús les dijo a los maestros de la ley y fariseos: “¡Hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.” (Mateo 23:27-28)

La belleza es sólo superficial y muchas veces el vano y arrogante parece ser el más hermoso para los que carecen de discernimiento de parte de Dios, ya que nuestro Padre celestial deja claro que lo que realmente le importa es lo que está en nuestro corazón.

Muchos admiran y tratan de imitar las acciones del que es famoso, o seguir las enseñanzas de alguien sin antes orar a Dios y pedirle orientación y respuestas. Tenga cuidado, porque el diablo anda como león rugiente, buscando a quien devorar (1 Pedro 5:8-9) y utiliza lobos disfrazados como ovejas para hacer su trabajo.

5:8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;

5:9 al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.

¿En qué situaciones podemos encontrarnos en lo que se relaciona con las apariencias?

Hay momentos en que no damos a la persona una oportunidad y la juzgamos por la primera impresión de ellos. Tenemos que darnos cuenta que las primeras impresiones no siempre nos dicen mucho sobre una persona, por lo que nosotros debemos darle algún tiempo para revelar lo que está en su corazón antes de tomar una decisión.

Uno que es verdadero hijo de Dios reflejará un espíritu humilde, amor por Dios y por los demás, así como la alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio (Gálatas 5:22-23). Esta es realmente una persona hermosa a los ojos de Dios. “Así que por sus frutos los conoceréis.” (Mateo 7:20)

Hay que orar por discernimiento de Su Espíritu Santo para reconocer las cualidades de las personas que entran en nuestra vida y no únicamente en la apariencia exterior, sino a mirar su corazón.

¿En qué se complace Nuestro Dios cuando mira nuestro corazón? Dios se complace en que se obedezcan sus mandamientos (1 Sam.

15:22). 15:22 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.

No debemos juzgar basándonos en nuestros propios criterios, por lo que parece aceptable a nuestros ojos, sino que debemos juzgar en base a lo que aprueba o desaprueba Dios. He ahí la diferencia entre la religión objetiva (la verdad) y la subjetiva (la mentira, basada en preferencias).

Es Dios quien establece lo que es correcto o incorrecto. El hombre puede diferenciar entre el bien y el mal y elegir entre los dos, pero debemos recordar que no tenemos la capacidad de establecer lo que es correcto o incorrecto. La verdad está fuera del hombre, no dentro de él. Esta verdad nos ha sido revelada en las Escrituras (2 Tim. 3:16-17) 3:16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,

3:17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Considerando lo anterior, hemos de aprender a no movernos por lo que sentimos, sino por lo que sabemos que es la voluntad de Dios, y él nos manda a informarnos de cuál es su voluntad Ef. 5:17. ¡La ignorancia no es excusa! 5:17 Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.

Dios no aprueba siempre lo que el hombre aprueba. Así como Samuel se vio impresionado por la apariencia y la estatura de Saúl y Eliab, muchos nos podemos dejar llevar por la apariencia de las llamadas “grandes” cosas que parecen tan hermosas y buenas al criterio general a pesar de que estas cosas son desechadas por Dios.

Aún cuando la apariencia nos presente razones para seguir nuestros propios procedimientos, recordemos que la desobediencia es abominación delante de Dios.

Esta es una lección básica, y tal vez una de las más difíciles de aprender. La gente en general está cada vez más subjetiva mirando el parecer de las cosas y juzgando por su criterio y estándar.

Dios dijo: “mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos... Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Is. 55:8-9).

La sabiduría del hombre, sin la revelación de Dios, es “terrenal, animal, diabólica” (Sant. 3:17), tal sabiduría no puede equipararse con la sabiduría de Dios.

Al ver la arrogancia de los judíos, Cristo les dijo: “Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación” (Luc. 16:15). Estos líderes religiosos se

erigieron así mismos como sus propios jueces, sus determinaciones, actitudes y carácter, eran totalmente aprobados por ellos mismos, Estos enemigos de la verdad, tenían la misma actitud hacia sí mismos, como la tuvieron los enemigos del apóstol Pablo (2 Cor. 10:12)10:12 Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos.

Lo que el hombre ajeno a la verdad de Dios mira como sublime,para Dios siempre será una abominaciónLas verdades de ayer, siguen siendo verdades hoy en día.

A través de la historia y siguiendo las aparienciasel hombre ha hecho acepción de personas. El mismo apóstol Pedro tuvo que corregirse de esto (Hech. 10:34: Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,

Luego escribió: “Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación” (1 Ped. 1:17).

Es una pena, que aún entre hermanos, haya división por la situación social de cada cual. Al actuar en base a las distinciones sociales que nosotros mismos hemos establecido, Dios nos señala lo siguiente:

(Sant. 2:2-4). 2:2 Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso,

2:3 y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; ¿No hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?

Timoteo fue amonestado por Pablo para vencer el prejuicio: Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad. (1 Tim. 5:21).

Cristo dijo: “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio” (Jn. 7:24). La misma regla que aplicamos a otros nos será aplicada por Dios en el día final (Mat. 7:1-5) 7:1 No juzguéis, para que no seáis juzgados.

7:2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.

7:3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?

7:4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?

7:5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. Así que, tengamos mucho cuidado.

Dios mira el corazón y sus intenciones

Además del ejemplo en 1 Samuel 16, podemos ver este mismo principio en otros pasajes que nos muestran que Dios nos mira adonde nadie más puede hacerlo; no nos equivoquemos ni nos engañemos.

Dios mira el corazón, y otro ejemplo de ello lo encontramos en:

(Hech. 1:24). 1:24 Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido,

1:25 para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar.

1:26 Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles

Y según el propio corazón de la persona, Dios le aprueba o desecha. El hombre está limitado en todo esto, y a menos que Dios se lo revele, no puede conocer las intenciones del corazón:

Tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y perdonarás, y actuarás, y darás a cada uno conforme a sus caminos, cuyo corazón tú conoces (porque sólo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres)” (1 Rey. 8:39)

Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” (Jer. 17:10)

Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras” (Apoc. 2:23)

El hecho de que Dios mira los corazones puede ser malentendido, como ya hemos dicho antes. Hay quienes piensan que esto les excusa para seguir en su pecado. Como Dios mira los corazones” y ellos dicen tener “buenas intenciones”, nadie debería atreverse a señalar su mal proceder. Por supuesto, la conclusión de ellos es totalmente errada.

Aún cuando no podemos juzgar las intenciones, si podemos juzgar los hechos, y esto es precisamente lo que Dios quiere que hagamos (Rom. 16:17-1816:17 Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.

16:18 Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos.

Ciertamente cuando la rebeldía es la que predomina y caracteriza el proceder, entonces obviamente, no puede existir una buena intención

(Tito 3:10-11). 3:10 Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo,

3:11 sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio.

A pesar de lo anterior, surgen ocasiones en las cuales, podemos ser tentados a emitir juicio por la “intención” que alguien tuvo, pero siempre recordemos que debemos mirar los hechos y juzgar la conducta, no las “intenciones” del corazón (Mat. 7:15-20; 7:15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.

7:16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?

7:17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.

7:18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.

7:19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. 7:20 Así que, por sus frutos los conoceréis.

Jn. 7:24 No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.

El corazón de nuestro prójimo está oculto de nuestros ojos, pero tarde o temprano lo oculto del corazón es manifestado por la propia conducta de la persona: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Prov. 23:7).

Es fácil deducir, a la luz de las Escrituras, que las “obras de la carne”son el producto del mal corazón (Gal. 5:19-21; 5:19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 5:20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,

5:21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Mat. 15:19-20 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.

15:20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.

Mientras que el fruto del Espíritu es el fruto del buen corazón (Gal. 5:22-24). Jesús mismo confirma esto, cuando dijo: “El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas” (Mat. 12:35).

El apóstol Pablo, amonestó a favor del control de los pensamientos, lo cual cambiará inevitablemente la conducta: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Fil. 4:8). Pablo, luego señaló su propia conducta, como un patrón para nosotros (Fil. 4:9). Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.

Ya que Jehová mira el corazón, debemos limpiar nuestro corazón para ser bienaventurados (Mat. 5:8).Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

No podemos amar a Dios con todo el corazón, teniendo un corazón dividido o inmundo (Mat. 22:37; Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

Col. 3:23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;

Y este ha de ser sincero (Heb. 10:22) acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

Y sobre todo, un corazón sujeto a su voluntad.

Sólo la palabra de Dios puede llegar al corazón para cambiarlo (Heb.

4:12), Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Pero la voluntad del hombre no será violentada, es preciso que el hombre esté dispuesto a oír (Hech. 16:14Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.

Para que la palabra sembrada fructifique (Luc. 8:15).Más la que cayó

en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.

La palabra de Dios actúa poderosamente en “los creyentes” (1 Tes.

2:13Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.

Es así como Dios produce el “querer como el hacer por su buena voluntad” (Fil. 2:13) cuando permanecemos “asidos de la palabra de vida”.

CONCLUSION

Es en el corazón donde Dios ve el verdadero motivo y la actitud que nos mueve a hacer las cosas. Él sabe si hacemos las cosas por vanagloria o por contienda, Él conoce si hacemos las cosas para ser vistos por los hombres o para un servicio sincero a Dios.

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