- Padre, háblame de la esperanza, por que siento que la he perdido, Pidió la hija a su padre, El Predicador, mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas.
- La esperanza, son los ojos de Dios, que miran siempre hacia el mañana. Ella no mira el ayer, ni se tortura bebiendo tristeza o sinsabores. No se detiene a llorar por lo que ya pasó , o por lo que no alcanzó,