Nunca olvidaré esa larga caminata de más de ocho horas para llevar la palabra de Dios a San Josecito, donde un pequeño grupo de almas recibió al Señor, después de muchos años la obra de Dios ha florecido, gracias al amor y al esfuerzo de la Iglesia del Señor en Tarija y de sus pastores esforzados.