"¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas." Luc 6:26
Es un mal universal buscar la buena opinión de los demás, respecto a nosotros, pero lo importante no es lo que la gente piense, sino la opinión que Dios tiene de nosotros. Para los amigos de Job, el patriarca era un pecador que estaba expiando sus culpas, con su sufrimiento, para Dios, Job era un hombre justo. En los tiempos de David, la mayoría creía que éste era un rebelde fugitivo y lo despreciaban por haberse unido a gente sin prestigio y endeudada con la sociedad de su tiempo. Dios había dado testimonio de David, que era un hombre conforme a su corazón y mucho mejor que el rey Saúl.