Por medio de la revelación del Espíritu, asimismo por su Palabra, Dios nos dice que El está buscando hombres, hombres con características propias y especiales, las cuales Él anhela ver en sus siervos.
'Para ustedes, por lo tanto, él es precioso, porque son creyentes; pero para los que no creen: “la mismísima piedra que los edificadores rechazaron ha llegado a ser [la] cabeza de ángulo”' 1 Pedro 2. 7.

Antes que el hombre pueda pensar bien acerca de Dios, debe haber en él una iluminación interior. Esta puede ser imperfecta, sin embargo, el hecho existe y es la causa de todos los anhelos, búsquedas y oraciones subsiguientes.
Buscamos a Dios porque él ha puesto en nosotros deseos de dar con él. “Nadie puede venir a mi —dijo el Señor Jesús— si mi padre celestial no le trajere.” Y es esa atracción de Dios lo que nos quita todo vestigio de mérito por haber acudido a él.
El impulso de salir en busca de Dios emana del propio Dios, pero el resultado de dicho impulso es que sigamos ardorosamente en pos de él. Y mientras andamos en pos de él, estamos en sus manos. “Tu diestra me ha sostenido” Salmos 63:8 V.M.
En este sostén divino, y seguimiento humano no hay contradicción alguna, porque como dice von Hugel, Dios es siempre previo. Pero en la práctica (esto es, cuando el hombre responde a la obra de Dios) el hombre debe salir en busca de Dios. Debe haber de nuestra parte una respuesta recíproca a la atracción de Dios, si queremos disfrutar de la experiencia. Este interés, este anhelo ferviente, lo tenemos expresado en el Salmo 42, donde dice “Como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por tí, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo vendré, y compareceré delante de Dios?” Este es un profundo llamado a lo profundo, y así lo entenderá el corazón anhelante. A. W. Tozer
La adopción es el acto por el que una persona recibe como hijo a uno que no lo es, y le confiere todos los derechos y obligaciones de esa posición. Es un acto de amor y de gracia, no hay nada obligado, y es un acto completamente voluntario y libre. La palabra griega es huiozesia, y aparece cinco veces en el Nuevo Testamento (Ro. 8:15, 23; 9:4; Gá. 4:5; Ef. 1:5). En Gá. 4:5 se usa para referirse a aquella filiación madura que Cristo consiguió para todos los creyentes. Vale la pena recordar que todos los creyentes somos hijos de Dios, por adopción.
Este Programa de Adopción en AMIP, es uno de nuestros programas misioneros a través del cual adoptamos, niños rescatados de la calle en la Fundación Mirando en Bolivia; patrocinamos y adoptamos líderes aspirantes al Ministerio y que no pueden pagar sus estudios teológicos. Adoptamos a líderes que trabajan en lugares difíciles y extremos, como son las tribus y aldeas en la Selva, Llanos o Islas, a quienes mensualmente ayudamos destinando una ofrenda especial misionera, o proveemos para su trabajo ministerial, techo, salud o estudios.
Países del Continente Africano, de Asia, de Sur América y del Caribe, se benefician a través de este esfuerzo misionero, evangelístico, solidario y cristiano. Hemos logrado en más de una década, ayudar a construir templos, en lugares como Cuba, Guinea Ecuatorial África, Colombia, India y otros más. Apreciamos que al hacer su donación usted nos haga saber hacia dónde quiere destinar su ofrenda.
El seminario se adelantará en la Rotonda de Fistown en la Iglesia Acércate a Dios de AMIP Malabo, Guinea Ecuatorial.
El Instituto Teologico Berea Internacional lo invita a que Adopte Hoy Mismo A Un Estudiante. Puede conocer más de este programa visitando la página web oficial del instituto Teologico Berea Internacional www.institutoberea.com/index.php/programa-de-adopcion
San Juan, Puerto Rico. 4 de julio de 2019.
“Por el cual recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia de la fe en todas las naciones en su nombre” Romano 1.5