"Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan." (Juan 1:6)
Antes que nada, quiero aclarar que cuando hablamos de un “hombre” nos referimos a la humanidad en general, o sea, tanto hombre como mujer, ya que la Palabra nos enseña que en Cristo “ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.” Gálatas 3:28
Por medio de la revelación del Espíritu, asimismo por su Palabra, Dios nos dice que El está buscando hombres, hombres con características propias y especiales, las cuales Él anhela ver en sus siervos.