Es interesante resaltar que en el proceso de restauración Dios usó hombres de gran sensibilidad y visión, leemos en Esdras 1:5 «Entonces se levantaron los jefes de las casas paternas de Judá y de Benjamín, y los sacerdotes y levitas, todos aquellos cuyo espíritu despertó Dios para subir a edificar la casa de Jehová, la cual está en Jerusalén».
Levantar o edificar una obra requiere de individuos que no solamente tengan deseos sino que posean además gran sensibilidad espiritual, para oír a Dios y ver el dolor, la aflicción y la necesidad en el pueblo y estén dispuestos a levantarse de su comodidad e incomodarse por la obra de Dios.
Un liderazgo Sabio Tiene la Capacidad de Atraer en Lugar de Alejar la Colaboración de Otros.